La carta del notario
Laura Méndez abrió el buzón de su apartamento y encontró una oficial. El sobre tenía el sello de un de Barcelona. Con curiosidad, abrió el sobre y comenzó a leer.
La explicaba que su tía abuela Amelia había fallecido tres meses antes. Laura frunció el ceño. No recordaba haber conocido a ninguna tía Amelia. Sin embargo, la continuaba con una noticia sorprendente: había heredado un en el centro de Barcelona.
El escribió que el se llamaba «El » y había estado durante treinta años. Laura debía visitar la oficina del para firmar los documentos y recibir las .
Esa noche, Laura no pudo dormir. ¿Por qué una tía que nunca conoció le dejó un ? ¿Qué secretos guardaba ese lugar? Su mente estaba llena de preguntas sin respuesta.
Al día siguiente, llamó a su mejor amigo Carlos Rivera. «Necesito tu para algo extraño», le dijo. Carlos, siempre , respondió inmediatamente: «Cuenta conmigo. ¿Qué descubriste?».
Laura le explicó la situación del heredado. «Mañana voy al . ¿Vienes conmigo?». Carlos aceptó sin dudar. Juntos resolverían este que acababa de aparecer en la vida de Laura.